martes, 26 de mayo de 2009

Brothers in arms

El cine de superhéroes sigue afilando las garras

Escrita por el guionista de La hora 25 y dirigida por el realizador de Tsotsi, la precuela de la trilogía X-Men hace foco en el popular personaje interpretado por Hugh Jackman. Por Leonardo A. Oyola

X-Men Orígenes: Wolverine * * * (3/5)

Hugh Jackman, Liev Schreiber, Lynn Collins y Danny Huston
Dirigida por Gavin Hood
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Ya lo habíamos anticipado hace más de un año, en la RS 119: para Hollywood las películas basadas en cómics son cosa seria porque los fanáticos de los personajes, aquellos que colmarán las salas cinematográficas durante los estrenos, son muy exigentes. De ahí que los estudios inviertan tanto en efectos especiales como en un buen director para que imprima en las imágenes su firma reconocida. Aquí, el sudafricano Gavin Hood, ganador del Oscar a la mejor película en idioma extranjero con Tsotsi, aquel adolescente criminal buscando una redención escondida por las calles de Johannesburgo.

La industria apela una vez más al magnetismo de sus estrellas –Hugh Jackman en su cuarta interpretación del personaje que le diera fama mundial- y a secundarios eficaces –Liev Schreiber, el chivo expiatorio de las Scream y realizador de la notable Una vida iluminada-. Sube la apuesta y convoca a populares actores televisivos –el astro de una serie sobre fútbol americano, dos caras reconocidas de Lost- y hasta hace debutar a Will I Am, un músico que sabe muy bien hacerse notar. Alquimia necesaria para lograr la transposición de una obra como Arma X que si bien no es maestra del género, sí imprescindible dentro de la saga del personaje en un guión escrito por David Benioff, el autor y guionista de La hora 25, que vuelve a focalizar en las relaciones fraternales, algo que domina plenamente.

X-Men Orígenes: Wolverine arranca con apuntes de la saga homónima de Adam Kubert en la que se nos presenta en el siglo XIX al personaje principal niño y al que será su antagonista, literalmente hermanados. A partir de ese comienzo la secuencia de títulos demoledora nos muestra a Wolverine y Sabretooth ya adultos combatiendo y cubriéndose las espaldas mutuamente en todos los conflictos bélicos existentes desde la guerra de secesión a Vietnam, donde este último empieza a dejarse llevar más por su lado animal. Ambos personajes pagarán por este pecado y terminarán de mercenarios bajo las órdenes del maquiavélico Coronel Stryker buscando un extraño metal llamado adamantium.

Aquí en el opening, si bien impecable, es donde se puede encontrar la única falencia de la película y la toma de postura de esta realización: estamos ante un film que se disfruta y mucho solo por los conocedores del tema. Jamás se explica la inmortalidad aparente de los hermanos ni muchos otros aspectos relacionados con el universo de los mutantes, por lo que queda la sensación de perderse algo de la fiesta. Ahora bien, si uno conoce y mucho del tema disfrutará a rabiar de la aparición de Gambito, el Agente Zero y Deadpool; de los adolescentes Cíclope y Emma Frost, y sobre todo del cameo final de uno de los personajes más emblemáticos de este universo.

Lo otro para destacar es que, como en Star Wars, comparándola con la cinta que preceden temporalmente en argumento, las precuelas son más espectaculares porque tienen a su favor un mayor presupuesto y una tecnología que ha avanzado.


Publicado en la sección cine de la RS Nro. 134